¿Sabes cómo actuar ante la rebeldía de un adolescente?


Se tiene conocimiento que la adolescencia puede ser una etapa en la vida marcada por la rebeldía o por el distanciamiento entre los jóvenes que pasan por ella, y los adultos que los supervisan, ocasionando frecuentemente la aparición de fricciones o conflictos entre dos espacios de valores, prioridades y hábitos completamente diferentes y complicados de acoplarse entre sí.


En este artículo mencionaremos cinco pautas para gestionar problemas de conducta en los adolescentes partiendo de principios psicológicos básicos, utilizados en diferentes programas que apoyan la modificación de la conducta en general.


1. Concretar el problema.

Consiste en poner en palabras el conflicto a tratar. ¿No cumple con sus deberes? ¿Responde de manera inadecuada cuándo se le solicita algo? ¿Invierte gran parte del tiempo jugando videojuegos? El no tener certeza de qué es lo que falla, suele dar paso a una variedad de errores, es importante analizar la situación siendo claros y puntuales en lo que se le pide.


2. Encontrar aspectos de su vida en los que requiera de ti.

Analiza con determinación cuáles son las prioridades del adolescente. No des por hecho cuáles son sus intereses, es preferible preguntar en forma asertiva que es lo que les gusta o prefieren y trata de hacer negociaciones, orientándolos y no imponiendo como padre tus condiciones o prioridades.

Toma el tiempo de pensar en qué aspectos de su vida te necesita más. Así, tendrás un punto de partida a la hora de negociar el cumplimiento de normas en su comportamiento.


3. Emplea normas de comportamiento.

Que los chicos tengan claras sus responsabilidades y las normas que debe cumplir y tener en consideración cuales son las consecuencias en caso de no cumplirlas.


4. No amenazar con castigos.

No es recomendable caminar por el sendero de los castigos, los adolescentes observan en esto una confirmación de que no deben satisfacer a sus padres, quienes son vistos como personas demasiado diferentes a ellos como para cumplir con sus expectativas.

El castigo suele alterar al joven que lo sufre, aumentando su hostilidad hacia la persona que se lo ha impuesto. En caso de ser usados, deben ser ante comportamientos muy dañinos y siempre aportando una explicación que muestre claramente el porqué de la situación.

Es importante buscar una comunicación asertiva con ellos, procurando no perder el control de las emociones, alzar la voz y perder el control cierra la comunicación; centrarse en creer tener la razón sin validar lo que el chico tiene por decir, perjudica aun más la situación.


5. Mostrar satisfacción ante sus avances.

Felicítalo cuando consiga progresar, hazle notar que lo que hace tiene un impacto positivo en tu actitud hacia él, esto aumenta su autoestima. No te será útil ocultar que estás contento con lo que consigue, en todo caso le estamos retirando incentivos para seguir.


6. Realiza los pasos anteriores con consistencia.

Procura que las normas de comportamiento sean las mismas y de acuerdo a la edad de cada chico, muéstrate tranquilo en tu manera de establecer las reglas, así le darás seguridad y evitarás malos entendidos, lo que te ayudará a establecer una mejor relación con tu adolescente.